La educación integral es un modelo pedagógico que ha perdurado a lo largo de los siglos por su enfoque integral en la formación del pensamiento crítico, la educación en virtudes y la adquisición de conocimientos fundamentales para adaptarse a la vida.
Este enfoque busca no solo la transmisión de información, sino el cultivo del carácter, el dominio del lenguaje y el desarrollo de habilidades para aprender de manera autónoma y reflexiva.
Este enfoque logra que el estudiante, por cuenta propia, busque ser cada día mejor mediante la madurez del carácter y desarrollo del amor al estudio y el trabajo.